El presidente Javier Milei apuesta a que la desaceleración de la inflación y los primeros signos de recuperación económica fortalezcan su proyecto de gobierno de cara a los próximos años y al horizonte electoral de 2027. En la Casa Rosada sostienen que el mandatario mantiene su atención centrada en la economía, mientras delega la estrategia política en su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Javier Milei se puso de perfil, como quien no quiere enfrentar el huracán. El lunes escuchó estoicamente las críticas de la Iglesia, saludó a Jorge García Cuerva y, al día siguiente, se limitó a decir que la homilía del arzobispo le había parecido una opinión válida. Apenas deslizó una observación: afirmó que no compartía que las expresiones volcadas en X fueran una forma de terrorismo. Nada más. Fue la cara comprensiva de Milei.
Algo parecido ocurrió con las internas de su Gabinete. El Presidente evitó tomar decisiones para resolverlas y apenas hizo gestos destinados a conformar y tranquilizar a cada uno de los contendientes. Allí mostró su faceta más prudente.
Milei no pone el foco en la política. De eso se ocupa su hermana, Karina. El eje de su gestión sigue siendo la economía.
Y el jueves, mientras ya habla de 2027, volvió a remarcar cuál considera que es el verdadero corazón de su programa económico. Dijo que la baja de la inflación no es lo que genera crecimiento y sostuvo que “la estabilidad monetaria y el orden macroeconómico general, si bien son imprescindibles, no son el motor del crecimiento”.
Según explicó, el crecimiento llegará a partir de un cambio estructural del modelo económico, en el que “la energía barata, la reducción del peso del Estado y un entorno abierto a la competencia impulsen la industrialización y la creación de empleo de calidad”.
En otras palabras, Milei volvió a plantear una idea que repite desde hace tiempo y que muchos todavía no terminan de comprender: el Gobierno se ocupa de ordenar las variables macroeconómicas, pero serán las personas y las empresas las que deberán generar su propio crecimiento.
La inflación desacelera

Mayo terminará con una inflación en torno a 2,3%, consideran las últimas estimaciones de las consultoras. De confirmarse, marcaría otro paso en la dirección que busca el Gobierno, luego del 3,4% de marzo y del 2,6% de abril.
Los factores que explican ese resultado son varios. Por un lado, la estabilidad de los precios de las naftas, con aumentos del orden del 1% mensual, y de los alimentos. Por otro, la estabilidad cambiaria, favorecida por la liquidación de la cosecha, las exportaciones de energía y las emisiones de bonos y obligaciones negociables realizadas tanto por el sector público como por empresas privadas.
El Gobierno intentará sostener esa tendencia durante junio. Con excepción del transporte, que comenzará el mes con incrementos superiores al 4,5%, el Ministerio de Economía prorrogó mayores subsidios para los consumos de gas y electricidad. También aplicó aumentos de 2,8% y de 1,5% respectivamente para las tarifas de esos servicios. Además, el acuerdo de estabilización de precios de los combustibles, que vence el 15 de junio, probablemente sea extendido.
Junio también podría comenzar con otra noticia favorable para la Casa Rosada. La recaudación nacional de mayo habría crecido en términos reales, es decir, por encima de la inflación. Los datos preliminares muestran un aumento interanual cercano al 9%. Para el Gobierno, sería otro indicio de recuperación económica, en línea con los primeros datos positivos que comenzaron a aparecer en marzo.
Caputo y la promesa de inversiones

El jueves, durante un foro económico, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que los datos económicos contradicen “el relato que quieren instalar los medios”.
Enumeró como logros la desaceleración inflacionaria, los récords de exportaciones y de cosecha, el superávit fiscal, la reducción de impuestos y la baja de la pobreza desde el 53% al 28%.
Para responder a los datos de la OCDE, según los cuales Argentina es el país que menos Inversión Extranjera Directa recibe —menos de US$3100 millones en 2025, frente a los US$76.000 millones que recibió Brasil—, Caputo exhibió las cifras que maneja Economía.
Explicó que ya se presentaron 38 proyectos de inversión por US$124.000 millones y que fueron aprobados 16 por casi US$30.000 millones. Además, aseguró que entre 2024 y 2027 la economía argentina crecerá 20%.
Es cierto que las inversiones se anuncian. Pero, en su gran mayoría, están concentradas en minería y energía.
El jueves, Marcos Bulgheroni, de Pan American Energy, junto al gobernador de Chubut, Ignacio Torres, se reunió con Caputo y le comunicó que la empresa presentará una solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para un nuevo desarrollo en Cerro Dragón por US$680 millones.
El proyecto contempla la construcción de 22 plantas y la generación de empleo. Se trata del primer RIGI para petróleo convencional y apunta a extender la vida útil de esos yacimientos.
Más allá de Neuquén, cuyo PBI y creación de empleo lideran el crecimiento, otra de las provincias que muestra una fuerte expansión es Catamarca. El gobernador Raúl Jalil, uno de los aliados del Gobierno, también se beneficia de proyectos vinculados al RIGI. En la provincia ya comienza a percibirse el impacto. Durante el primer trimestre, las exportaciones mineras representaron el 93% del total y crecieron 104% entre 2025 y 2026.
Las exportaciones industriales aumentaron 100%, aunque apenas representan el 2,3% del total provincial. Las agropecuarias equivalen al 4,6%. Ahora Jalil busca impulsar la instalación de una industria de laminados que complemente la producción local.
Frente a la idea extendida de que el petróleo y la minería generan poco empleo, algunos datos parecen indicar lo contrario. Hace algún tiempo, Horacio Marín, presidente de YPF, le había dicho a Milei que el sector petrolero había creado 40.000 puestos de trabajo. Sin embargo, Marín señaló a este cronista que está revisando esas cifras y que podrían ser bastante superiores.
En el mismo evento donde hablaron Milei y Caputo, Marcelo Mindlin, cuyo grupo Pampa Energía comprometió inversiones por US$7500 millones, sostuvo que es imposible que semejante flujo de capital no termine generando actividad y empleo.
Por eso, Caputo insiste con el argumento de Milei: considera que los medios intentan impedir que la sociedad perciba los datos positivos de la economía y estima que el Presidente llegará fortalecido a las elecciones de 2027.
Los vaivenes del humor social

¿Comienza a cambiar el humor social? La encuesta de mayo de Synopsis, la consultora de Lucas Romero, muestra un alivio incipiente para Milei y su Gobierno. Entre enero y abril, tanto esa consultora como otras registraron una caída sostenida de los indicadores oficiales. En mayo, ese deterioro se detuvo.
A una conclusión similar llegó Cristián Buttié, de CB Consultora Opinión Pública, que midió una mejora de 1,3 puntos en la imagen presidencial.
Pero surge una pregunta clave: ¿alcanza eso para ganar elecciones? Y otra más importante todavía: ¿qué necesita Milei para volver a entusiasmar a una parte más amplia de la sociedad? ¿Que la inflación siga bajando o que mejore el ingreso disponible de las familias? Dicho de otro modo: ¿las personas valoran más que los productos sean más baratos o que sus ingresos les permitan comprarlos sin dificultades?
La oposición cree que el cambio en el humor social le abre una oportunidad electoral. Y encuentra argumentos para sostenerlo.
Según Empiria, el ingreso disponible cayó 0,5% en marzo respecto de febrero. Fue un mes marcado por una inflación relativamente elevada, del 3,4%. Sin embargo, abril podría haber mostrado una leve recuperación.
“La Argentina marcha en la dirección correcta”, afirmó Caputo. Y, según Kristalina Georgieva, la jefa del FMI, esa sería una de las razones por las cuales el país estaría mejor preparado para enfrentar un shock externo.
Sin embargo, existen varios datos que merecen atención:
El primero es que en abril cayó 2,38% el consumo de combustibles y 5,9% el de naftas premium. Esto ocurrió a pesar de que YPF y otras petroleras mantuvieron una política de aumentos muy moderados, del orden del 1% mensual.
El segundo dato es la caída del consumo masivo. En abril se contrajo 3,8% respecto del mismo mes de 2025 y 4,7% frente a marzo. En el primer cuatrimestre, la disminución acumulada fue de 3,3%.
Las grandes cadenas de supermercados fueron nuevamente las más afectadas, con bajas de 4,5% tanto en la comparación interanual como mensual, según la consultora Scentia.
El único canal que mostró crecimiento fue el comercio electrónico, con una expansión interanual del 40%.
El tercer indicador es el retroceso del crédito hipotecario. Según el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, en abril apenas el 11% de las compraventas de inmuebles se concretó mediante crédito hipotecario.
Hace cinco meses que cae la participación de las hipotecas en las operaciones inmobiliarias porteñas. En enero de 2025 representaban el 25% de las compraventas. Un año después habían descendido al 22% y, desde entonces, continuaron bajando hasta el actual 11%.
La evolución admite varias interpretaciones. Una es que el mercado inmobiliario mantiene cierto dinamismo aun sin crédito. Otra es que el financiamiento tiende a desaparecer, ya sea porque los bancos restringen su otorgamiento o porque los ingresos de los potenciales compradores no alcanzan para calificar.
Mientras algunas regiones del país crecen a tasas muy elevadas y mantienen capacidad de consumo —especialmente las vinculadas al agro y a la energía—, las grandes áreas urbanas más asociadas a la industria y las pymes continúan sintiendo la presión sobre los salarios y las dificultades para generar nuevas oportunidades.








