El petróleo volvió a subir con fuerza este domingo tras el fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, en un escenario que reavivó la tensión en Medio Oriente y volvió a poner al estrecho de Ormuz en el centro de la crisis. El Brent trepó más de 8% y superó los US$100, mientras crece la preocupación internacional por el impacto que el conflicto puede tener sobre el abastecimiento global de crudo.

La escalada se profundizó luego de que no se alcanzara un acuerdo en la cumbre realizada en Islamabad. Desde Washington, el vicepresidente J.D. Vance confirmó que no hubo entendimiento con Teherán, mientras que el presidente Donald Trump endureció todavía más su posición y anunció que Estados Unidos bloqueará desde este lunes todo el tráfico marítimo que salga de los puertos iraníes.

La medida volvió a encender las alarmas en torno al estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula una porción decisiva del petróleo mundial. Según el texto aportado, ese corredor marítimo ya se encontraba virtualmente cerrado por Irán, por lo que la decisión estadounidense configura un doble bloqueo con potencial para profundizar la crisis energética y elevar aún más el precio de los combustibles.

En ese contexto, Trump optó por redoblar la presión económica sobre Teherán en lugar de avanzar, por ahora, con una ofensiva militar más amplia. La apuesta de la Casa Blanca es forzar a Irán a volver a la mesa de negociación mediante la parálisis de sus exportaciones petroleras, en medio de un delicado equilibrio geopolítico que también involucra a China, principal comprador de crudo iraní.

Del lado iraní, los medios estatales advirtieron que no habrá acuerdo si Estados Unidos mantiene “exigencias irrazonables”. Entre los principales puntos de conflicto aparecen el control sobre el estrecho de Ormuz, la continuidad del programa nuclear iraní y las condiciones impuestas por Washington para cualquier entendimiento.

Con las negociaciones caídas, nuevas amenazas cruzadas y el estrecho de Ormuz otra vez bajo máxima tensión, el mercado reaccionó de inmediato. La suba del petróleo refleja no solo la incertidumbre sobre el futuro del conflicto, sino también el temor a una interrupción mayor en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.