El mandatario estará de vuelta en Buenos Aires el próximo domingo; es el cuarto país que visita en menos de diez días, tras haber pasado por Estados Unidos, España y Chile
Javier Milei llegará la noche de este viernes a Budapest, capital de Hungría, para participar el sábado de una nueva cumbre de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) y encontrarse con uno de sus aliados internacionales, el primer ministro ultraderechista Viktor Orban.
El Presidente ya participó en otras ediciones de la CPAC en Estados Unidos, Paraguay y la Argentina.
El mandatario viajó acompañado de una pequeña comitiva integrada por su hermana, la secretaria general de Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, según confirmaron fuentes del Poder Ejecutivo a LA NACION. No fue de la partida el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Se trata del cuarto país que Milei visita en poco más de una semana, luego de haber viajado a Estados Unidos, Chile y España, desde comienzos de marzo.
Milei partió anoche, a las 23.30, y llegará a Budapest a las 20 de ese país (16 de la Argentina). El sábado, a las 7 de la mañana de Buenos Aires, está previsto que mantenga un encuentro con su par húngaro, Tamás Sulyok, en el Palacio Sándor. Y que una hora más tarde se vea con el primer ministro, Viktor Orban, en el Monasterio Carmelita de Buda.
En el mediodía argentino, la tarde húngara, se dará la intervención del mandatario argentino en la ceremonia de cierre de la CPAC. Allí Milei será recibido previamente por el director de la Conferencia en Hungría, Miklós Szanth.
Por la tarde, Milei recibirá el título “Civis Universitatis Honoris Causa” por parte del rector de la Universidad Ludovika, Gergely Deli. Fundada en 2012, se trata de una de las universidades más jóvenes de Europa. Allí el mandatario dará unas palabras y poco después, a las 16.30 de Argentina, emprenderá el viaje de regreso al país, al que arribará a las 9 del domingo.
Con Orban, Milei se vio en febrero pasado, en otro viaje a Estados Unidos. Fue cuando ambos participaron del primer encuentro del Consejo de la Paz en Washington, impulsado por Donald Trump.
Allí fueron vistos conversando animadamente y en un video que trascendió, se mostraron abrazados mientras reían y cantaban al ritmo de una canción de Elvis Presley. Adelante, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se reía. “Si seguimos así, nos van a separar”, bromeó Orban en sus redes sociales.
La sesión inaugural del foro se llevó adelante en el Instituto de la Paz y participaron presidentes de 27 países, miembros fundadores de la entidad y alineados con la Casa Blanca. Fue durante esa reunión que Milei quedó al lado de Orban. Cada uno tenía en su asiento una gorra roja con la palabra USA, característica del trumpismo.
La previa
La partida del mandatario y la reducida comitiva se dispuso a última hora del jueves, luego de la visita en la tarde a la provincia de Tucumán, en el marco del denominado Tour de la Gratitud, con el que los libertarios buscan agradecer el apoyo electoral el pasado octubre en las elecciones de medio término.
En la provincia, los hermanos Milei participaron del Foro Económico del NOA, en el que se vieron con el exministro del Interior y referente libertario en esa provincia, Lisandro Catalán. Luego de ese viaje, en el que Milei fue recibido por el gobernador de esa provincia, Osvaldo Jaldo, el mandatario retornó a Buenos Aires para partir poco después a Hungría.
En el plano local, Milei afronta las esquirlas del caso $LIBRA, cuyas últimas revelaciones contradicen las explicaciones públicas que dio sobre su papel en la gestación, el lanzamiento y el colapso de la criptomoneda.
También, los cuestionamientos a su jefe de Gabinete Adorni, luego de que se conociera el viaje de su esposa, Bettina Angeletti, a Nueva York en el avión oficial, y se iniciaran causas penales por ese viaje y por otro, en un vuelo privado, de Adorni y su familia a Punta del Este. A eso se sumó una denuncia de la diputada Marcela Pagano por la casa en un country que la esposa de Adorni compró en 2024. Pero en las próximas 48 horas el Presidente estará alejado, al menos geográficamente, de esas controversias.
Por Cecilia Devanna








