*Por Juan Pablo Durán

En el tablero político tucumano, donde las elecciones legislativas de octubre de 2025 se perfilan como un plebiscito sobre la gestión de Javier Milei, el gobernador Osvaldo Jaldo ha desplegado una estrategia osada pero bien calculada: polarizar con Roberto Sánchez, actual diputado radical y candidato a la cámara baja, para debilitar a La Libertad Avanza (LLA) y consolidar el dominio peronista en la provincia.

Esta movida, que podría parecer un simple enfrentamiento de egos políticos, tiene un trasfondo mucho más profundo: romper la polarización entre el oficialismo provincial y los libertarios, desviando votos desencantados de Milei hacia Sánchez y, con ello, garantizar al menos dos bancas para el peronismo en la Cámara de Diputados, pero con la ambición de alcanzar tres de las cuatro en juego.

El escenario electoral en Tucumán es claro. Según encuestas recientes, Jaldo goza de una aprobación del 70%, un capital político que lo posiciona como el gran favorito para liderar la contienda. Su lista, “Tucumán Primero”, encabezada por él como candidato testimonial y respaldada por figuras como Juan Manzur y Miguel Acevedo, apunta a capitalizar esta popularidad con una campaña territorial intensa. Sin embargo, el desafío no es menor: para asegurarse dos bancas, el peronismo necesita al menos superar los 300.000 votos de los aproximadamente 1.000.000 de tucumanos que se espera concurran a las urnas el domingo 26 de Octubre. Para lograr el objetivo máximo de tres bancas, Jaldo requiere un piso de 450.000 votos, siempre que LLA no supere los 300.000. Y es aquí es donde entra en juego la estrategia de polarizar con Sánchez.

El concepcionense, cabeza de lista del frente Unidos por Tucumán, figura en la mayoría de las encuestas con una intención de voto que no alcanza el 10%. Para obtener una banca, Sánchez necesitaría al menos un 15%, es decir, 150.000 votos. Aunque su performance en elecciones anteriores, como las provinciales de 2023, mostró fortaleza en zonas como Yerba Buena (54,7%) y la capital (44,5%), su actual proyección electoral es insuficiente para competir de igual a igual con el peronismo o LLA. Por este motivo, Jaldo habría identificado en Sánchez una oportunidad para fracturar el voto opositor.

La estrategia de Jaldo es sencilla pero arriesgada: confrontar políticamente a Sánchez para posicionarlo como el principal adversario del peronismo en el imaginario colectivo. Este enfrentamiento, pactado o no, busca un efecto dominó: que los votantes desencantados con Milei, pero reacios a apoyar al peronismo por su alineamiento parcial con el gobierno nacional, vean en Sánchez una alternativa viable dentro del espectro opositor. Encuestas recientes sugieren que LLA podría captar hasta un 40% a nivel nacional, pero en Tucumán, donde el voto libertario trasciende parcialmente la grieta local, una porción de ese electorado podría migrar hacia el ex piloto de rally si la polarización con Jaldo lo fortalece.

¿Por qué Jaldo apuesta por esta maniobra? Porque sabe que el verdadero rival en Tucumán es LLA, cuya figura central, Javier Milei, aún mantiene un arrastre significativo en la provincia. Una encuesta de julio de 2025 indicó un empate técnico entre el peronismo y LLA, con un posible reparto de bancas de 2 a 2 si el oficialismo provincial lograba unificar su lista. Al polarizar con Sánchez, Jaldo busca diluir el voto libertario, haciendo que los desencantados de Milei -que podrían ser numerosos en un contexto de ajuste económico y el escándalo por las presuntas coimas- opten por el radicalismo en lugar de engrosar las filas de otras fuerzas antiperonistas como Fuerza Republicana o CREO, que compiten por el mismo electorado.

El cálculo es preciso: si Sánchez logra captar esos 150.000 votos necesarios para una banca, es probable que muchos provengan de votantes que, de otra manera, habrían apoyado a LLA. Esto reduciría la cosecha libertaria por debajo de los 300.000 votos, abriendo la puerta para que el peronismo alcance las codiciadas tres bancas. Sin embargo, la estrategia no está exenta de riesgos. Si Jaldo subestima el arraigo de Milei en ciertos sectores podría enfrentar un escenario más competitivo.

En definitiva, la decisión de Jaldo de confrontar a Sánchez no es un capricho, sino una jugada táctica para romper la polarización con LLA y redistribuir el voto opositor. En un Tucumán donde el peronismo ha demostrado ser una máquina electoral imbatible, como en 2023 cuando Jaldo se impuso con el 56,3%, esta estrategia podría consolidar su hegemonía. El ex corredor de rally, con su buena imagen y trayectoria, es el anzuelo perfecto para atraer a los desencantados de Milei. Si Jaldo logra su cometido, no solo asegurará el predominio peronista en las urnas, sino que enviará un mensaje claro: en Tucumán, el peronismo no solo juega, sino que también define las reglas del juego.

*Director periodístico