Una encuesta de Pulso Research revela fuertes diferencias entre jóvenes y adultos mayores en niveles de politización, confianza en dirigentes y formas de informarse. Mientras las redes ganan terreno entre los más jóvenes, los mayores siguen apostando a los medios tradicionales.
Una encuesta de Pulso Research, realizada entre el 30 de marzo y el 4 de abril sobre 1.300 casos, puso foco en la confianza que la gente deposita en los líderes políticos y los periodistas como formadores de opinión. Según el sondeo, el periodismo mantiene un nivel de credibilidad superior al de la clase política, aunque ambos sectores enfrentan un escenario de desconfianza mayoritaria.
Los periodistas alcanzan un puntaje de 4,93, superando por casi un punto a los políticos, quienes se ubican en la base de la tabla con un 4,18. El periodismo duplica la percepción positiva frente a la política. Mientras que un 14,2% de los encuestados afirma tener una “Confianza Alta” en los periodistas, solo el 10,1% dice lo mismo de los políticos.
La diferencia más marcada se observa en la “Confianza Baja”. Los políticos registran un alarmante 69,1% de desconfianza profunda, casi 19 puntos porcentuales más que los periodistas, quienes registran un 50,6% en este rubro.

La confianza en políticos: fragmentada y sin liderazgos dominantes
El nivel de politización en Argentina muestra una marcada brecha generacional. Según la encuesta realizada por Pulso Research, el interés por la política se encuentra dividido: un 49,7% declara interesarse, mientras que otro porcentaje idéntico manifiesta poco o ningún interés.
Sin embargo, al cruzar interés con participación en conversaciones políticas, emergen perfiles bien diferenciados. Predomina el segmento de los “resignados silenciosos” (43,2%), es decir, personas que no se interesan ni debaten sobre política.
Cuando se observa por edad, la tendencia es clara: de 16 a 29 años: menor nivel de politización, con mayor inclinación al desinterés o participación limitada. De 30 a 49 años, con más equilibrio entre interés y debate; y de 50 años en adelante: mayor involucramiento, tanto en interés como en discusión política

El dato sugiere que la conversación pública pierde intensidad en las generaciones más jóvenes, que se muestran más alejadas del debate político tradicional.
Ante la pregunta abierta sobre en qué político confían más, el estudio no muestra figuras ampliamente dominantes, lo que refleja un escenario de confianza dispersa.
El informe no expone porcentajes detallados en el extracto, pero permite observar un patrón: Jóvenes (16-29): mayor dispersión y menor nivel de identificación con figuras políticas. Adultos (30-49): mayor reconocimiento de dirigentes, aunque sin hegemonías claras. Mayores (50+): niveles relativamente más altos de identificación, aunque igualmente fragmentados
Este comportamiento se alinea con el bajo índice general de confianza en la política: los partidos políticos registran uno de los valores más bajos del estudio (3,99 sobre 10). El dato confirma una tendencia estructural: la crisis de representación atraviesa a todas las edades, pero impacta con más fuerza entre los jóvenes.
Confianza en políticos: predomina el “ninguno” y un podio fragmentado
La encuesta de Pulso Research confirma uno de los datos más contundentes del estudio: la principal respuesta ante la pregunta sobre confianza en dirigentes políticos es “ninguno”, tanto en mujeres como en varones, lo que evidencia el fuerte deterioro del vínculo entre la sociedad y la dirigencia. Detrás de esa opción dominante, el ranking de menciones muestra un podio fragmentado y sin liderazgos claros.

Entre las mujeres, después de “ninguno”, los cinco nombres más mencionados son: Javier Milei; Axel Kicillof; Myriam Bregman; Mauricio Macri y Cristina Kirchner. En tanto, entre los varones, el mapa de confianza presenta una dispersión aún mayor: Axel Kicillof; Javier Milei; Guillermo Moreno; Mauricio Macri; Juan Schiaretti. Además, aparecen menciones marginales a espacios o identidades políticas (como el kirchnerismo), así como un nivel significativo de NS/NC, lo que refuerza la idea de desafección.
El dato más relevante no es quién lidera, sino que ninguna figura logra construir una mayoría clara de confianza, ni siquiera dentro de segmentos específicos. La escena política aparece así atravesada por la fragmentación y el escepticismo, con una ciudadanía que, en muchos casos, directamente opta por no confiar en nadie.
Periodistas y fuentes de información: la grieta generacional más marcada
Uno de los contrastes más claros del informe aparece en la forma en que los argentinos se informan. A nivel general, el 59,2% confía más en medios tradicionales (TV, radio, diarios), el 27,2% confía en redes sociales.
Pero al segmentar por edad, las diferencias son contundentes. De 16 a 29 años: 33,7% confía en redes y el 45,4% en medios tradicionales. De 30 a 49 años: 24,6% redes y 68,4% medios. De 50 a 65 años: 24,1% redes y 61,1% medios y mayores de 65: apenas 25,1% redes y casi 60% medios tradicionales.

La pregunta abierta sobre qué periodista genera mayor confianza también muestra dispersión, sin figuras que concentren consenso, replicando la fragmentación observada en la política.
La crisis de confianza: el “Ninguno” domina la credibilidad periodística en Argentina
Ante la pregunta abierta “¿Cuál es el periodista en el que más confía?”, la respuesta mayoritaria en casi todos los segmentos demográficos no fue un nombre propio, sino un contundente rechazo: “Ninguno”. El desinterés o la falta de referentes es transversal, pero muestra matices según el género.
Mujeres: el escepticismo es total. “Ninguno” se impone como la opción principal, seguida por Gustavo Silvestre y Rodolfo Barili. Otros nombres mencionados con menor peso incluyen a Eduardo Feinmann, Jorge Lanata y Nelson Castro.
Varones: Aunque “Ninguno” sigue liderando, la figura de Gustavo Silvestre aparece con mayor fuerza relativa, escoltada por Eduardo Feinmann, Jonatan Viale y Víctor Hugo Morales.

El análisis por rangos etarios permite ver cómo se distribuye la confianza a lo largo de las generaciones: Jóvenes (16 a 29 años): Es el sector con mayor desafección. La palabra “Ninguno” ocupa casi todo el espectro visual. Entre los pocos nombres que logran perforar el desinterés aparecen Mauro Szeta, Nelson Castro y Rodolfo Barili.
En Adultos (30 a 49 años): Se mantiene la tendencia del rechazo generalizado. Sin embargo, surgen figuras como Gustavo Silvestre, Antonio Laje, Eduardo Feinmann y, en menor medida, Pedro Rosemblat y Diego Leuco.
En Adultos Mayores (50 a 64 años): Aunque el “Ninguno” sigue siendo el protagonista, la polarización de nombres se vuelve más clara. Gustavo Silvestre, Eduardo Feinmann, Victor Hugo Morales y Rodolfo Barili son los más mencionados.
Seniors (+65 años): Es el único segmento donde la tendencia se revierte parcialmente. Aquí, Gustavo Silvestre logra equiparar y hasta superar levemente la opción “Ninguno”, consolidándose como un referente fuerte en la tercera edad, seguido por Eduardo Feinmann, Nelson Castro y Jorge Lanata.
Los nombres que resisten
A pesar del desierto de credibilidad, un grupo reducido de periodistas logra mantener presencia en todas las categorías. Nombres como Marcelo Longobardi, Roberto Navarro, Alejandro Bercovich, Carlos Pagni, Luis Majul y Santiago Trebucq aparecen de forma recurrente, aunque muchas veces agrupados bajo la categoría de “Otros” por no superar el 1% de las menciones individuales en ciertos sectores.
En un contexto atravesado por la sobreinformación y la “posverdad”, el informe sugiere que la disputa por la credibilidad ya no se da solo entre actores, sino también entre generaciones que consumen, interpretan y creen en realidades distintas.
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