Por Ezequiel Vides Almonacid – Consultor Político
La jornada electoral en Bolivia dejó un resultado inesperado y de alto impacto en la región. Tras dos décadas de hegemonía política del Movimiento al Socialismo (MAS), el escenario del país da un giro abrupto con la irrupción de Rodrigo Paz como la gran sorpresa de la primera vuelta.
Con más del 96% de las mesas escrutadas, el candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC) alcanza el 31,9% de los votos y se encamina a disputar el balotaje frente a Jorge “Tuto” Quiroga, ex presidente y referente de la agrupación Libre, que logró el 27%.
El fin de una era política
El MAS, que gobernó Bolivia con Evo Morales y luego con Luis Arce, parecía imbatible en el escenario político. Sin embargo, la fragmentación interna, la falta de renovación de liderazgos y el desgaste de la gestión fueron debilitando a la fuerza que alguna vez concentró más del 50% del electorado. Este balotaje confirma un cambio de época: por primera vez en 20 años, el MAS queda fuera de la definición presidencial.
La sorpresa Paz
Rodrigo Paz, hasta hace pocos meses considerado un candidato periférico, logró construir un discurso de “renovación responsable” que conectó con sectores urbanos, jóvenes y moderados, hartos de la polarización histórica entre el oficialismo y la oposición tradicional. Su perfil dialoguista, junto con un aparato partidario liviano pero flexible, le permitió crecer en un electorado cansado de los extremos.
El factor Quiroga
Jorge “Tuto” Quiroga representa la experiencia política y el recuerdo de la Bolivia previa al MAS. Su candidatura aglutina a sectores más conservadores y a una parte del empresariado que busca estabilidad y una agenda económica más abierta al mercado. Sin embargo, su techo electoral podría convertirse en un obstáculo frente a la novedad que encarna Paz.
Lo que se juega en el balotaje
El 19 de octubre Bolivia no solo elegirá un presidente: elegirá entre dos modelos de oposición al MAS.
- Si gana Paz, será el inicio de una nueva generación política, con capacidad de tender puentes y reconfigurar el mapa partidario.
- Si gana Quiroga, el país podría girar hacia una restauración de viejas estructuras políticas, apelando a la experiencia en detrimento de la innovación.
En cualquiera de los dos casos, el sistema político boliviano ya no será el mismo. El balotaje inaugura una etapa donde la hegemonía cede lugar a la competencia real, y donde la capacidad de tejer alianzas y gestionar consensos será clave para la gobernabilidad.
Bolivia entra en una nueva fase de su historia democrática, marcada por la incertidumbre, pero también por la posibilidad de recomponer un sistema político que llevaba demasiado tiempo atrapado en la lógica de un solo partido.
Es necesario recordar que Arce traicionò a Evo.