El ex intendente y ex diputado tucumano José “Mellizo” Orellana volvió a generar polémica tras reaparecer públicamente en un rol inesperado: como expositor en charlas y cursos sobre motivación, liderazgo y valores, en actividades vinculadas a la Municipalidad de Famaillá.
Orellana fue condenado por la Justicia por haber abusado sexualmente de una secretaria en la ciudad de Buenos Aires mientras ejercía funciones públicas. La condena quedó firme en 2025 e incluyó la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, lo que marcó su salida definitiva de la estructura institucional.
Aunque el propio Orellana sostiene que “sigue haciendo política”, lo cierto es que su desplazamiento del sistema formal fue consecuencia directa de la sentencia judicial. Desde entonces, su presencia pública quedó reducida a apariciones esporádicas fuera de los ámbitos partidarios tradicionales.
Actualmente, la intendencia de Famaillá está a cargo de su hermano, Enrique Orellana, lo que mantiene el apellido dentro del escenario político local, aunque sin el protagonismo institucional que tuvo durante años.
En ese contexto, el ex dirigente comenzó a presentarse como una suerte de coach motivacional, participando en conferencias y actividades donde expone sobre liderazgo y superación personal. La situación generó sorpresa e indignación en parte de la opinión pública, especialmente por la naturaleza de la condena que pesa en su contra.
Sin embargo, también hubo sectores que expresaron apoyo a su reaparición, señalando que se trata de un intento de reconstruir su vida personal y compartir su experiencia tras su salida de la política.
La controversia continúa abierta y vuelve a poner en discusión los límites entre la reinserción pública de figuras condenadas y la responsabilidad social que implica ocupar espacios de formación y liderazgo.








