Francia atraviesa una nueva jornada de tensión social por las protestas contra el gobierno del presidente Emmanuel Macron. Las movilizaciones se extendieron por distintas ciudades del país y estuvieron acompañadas por enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Ante el riesgo de nuevos episodios de violencia, el Ministerio del Interior dispuso un operativo de seguridad con 70.000 efectivos policiales en todo el territorio nacional.

La medida busca evitar que se repitan los disturbios y saqueos registrados dos semanas atrás, cuando se produjeron destrozos en comercios y edificios públicos.

Más de 150 movilizaciones en todo el país

Para este sábado están previstas al menos 150 concentraciones y marchas en diferentes puntos de Francia. En París, distintas columnas de manifestantes comenzaron a movilizarse hacia sectores centrales de la ciudad bajo una fuerte presencia policial.

El malestar social responde a distintos factores, entre ellos el aumento del costo de vida, el deterioro de los servicios públicos y los recientes anuncios de gasto del Ejecutivo.

Las protestas vuelven a poner en evidencia el clima de descontento que atraviesa al gobierno de Macron, en un escenario marcado por la tensión entre las demandas sociales y las políticas económicas oficiales.

Italia también fue escenario de protestas contra Meloni

La conflictividad social también se hizo sentir en Italia, donde estudiantes y trabajadores se movilizaron en Roma, Milán y otras cincuenta ciudades para reclamar mayores recursos para la educación y medidas frente al encarecimiento del costo de vida.

Las manifestaciones fueron convocadas por el sindicato Unione Sindacale di Base (USB), con la participación de organizaciones estudiantiles y agrupaciones críticas de la denominada “economía de guerra” impulsada por el gobierno de Giorgia Meloni.

Durante las marchas, los manifestantes levantaron pancartas y corearon consignas contra las políticas económicas y sociales de la primera ministra. Una de las frases más repetidas fue “Bajen las armas y suban los salarios”.

Aunque la mayoría de las movilizaciones transcurrió sin incidentes graves, se registraron enfrentamientos con la Policía en ciudades como Turín y Vicenza, además de cortes de rutas en Milán y Bolonia.

Meloni había cuestionado anteriormente los episodios de violencia registrados en otras protestas y sostuvo que “Manifestar es un derecho, destruir ciudades no”.

Las movilizaciones en Francia e Italia se suman a una serie de protestas que atraviesan distintos países europeos, impulsadas por reclamos económicos, educativos y sociales.