La primera encuesta del año refleja una polarización marcada entre el Presidente y Axel Kicillof. Sin embargo, el desgaste económico y la irrupción de figuras no tradicionales como Dante Gebel empiezan a fragmentar el voto de derecha y centro.
Lunes, 30 de marzo de 2026
A poco más de un año de las próximas elecciones presidenciales, el tablero político argentino comienza a definirse. Según el último relevamiento nacional, el presidente Javier Milei continúa encabezando las preferencias con un 38.2%, una cifra que demuestra una resiliencia notable tras dos años de gestión, aunque marca una distancia lejana de los techos obtenidos en el balotaje de 2023.

La Resistencia del “León” y la consolidación de Kicillof
El oficialismo logra retener a su núcleo duro basándose en la estabilidad de la inflación, que ha dejado de ser la principal angustia de los argentinos. No obstante, el techo del 40% parece difícil de perforar. En la vereda opuesta, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se consolida como el líder indiscutido de la oposición con un 22.1%.
La fragmentación del peronismo es evidente: mientras Kicillof capitaliza el voto progresista y del conurbano, figuras como Sergio Massa (8.4%) y Juan Grabois (3.4%) retienen porciones menores que, sumadas, sitúan al espacio pan-peronista cerca de los 34 puntos, planteando un escenario de paridad ante un eventual balotaje.
El factor “Outsider”: La irrupción de Dante Gebel
Quizás el dato más disruptivo de la encuesta es la aparición de Dante Gebel con un 3.9%. El conductor y referente espiritual logra superar a figuras instaladas de la política tradicional. Su discurso, que combina valores conservadores con una estética moderna y “buenos modales”, parece estar drenando votos tanto de La Libertad Avanza como de los sectores más moderados de Juntos por el Cambio.
Alerta por el empleo y los salarios
A pesar del liderazgo de Milei, el informe advierte sobre un cambio en el humor social. Con la inflación en niveles controlados, la preocupación ciudadana se ha desplazado hacia la desocupación y la caída del poder adquisitivo.
Casi el 50% de los consultados teme por su estabilidad laboral en el corto plazo, un indicador que suele ser la “criptonita” de los oficialismos. Este malestar se refleja en el crecimiento de figuras como el cordobés Martín Llaryora (5.5%), quien intenta capturar el “voto productivo” del centro del país con un discurso de gestión y defensa de la industria nacional.
El escenario hacia 2027 está abierto. Milei sigue siendo el rival a vencer, pero la interna con su vicepresidenta, Victoria Villarruel (4.8%), y la persistente presencia de Mauricio Macri (4.5%) sugieren que el voto de derecha está más atomizado que hace un año. Por su parte, la oposición deberá resolver si la unidad detrás de Kicillof es suficiente para desafiar la narrativa de la “motosierra” en un contexto de creciente fragilidad laboral.








