La política de Concepción recibió un mensaje brutal. La primera encuesta visible rumbo a la intendencia de 2027 dejó un dato que no admite maquillaje: Roberto Sánchez le sacó 70 puntos de diferencia a Alejandro Molinuevo y volvió a instalarse como el dirigente con mayor volumen político en la ciudad.

El sondeo, difundido por V!VO Multimedios, cerró con 1.362 votos. El resultado fue demoledor: Sánchez obtuvo 1.151 adhesiones, equivalentes al 85%, mientras que Molinuevo apenas llegó a 211 votos, es decir, el 15%.

La encuesta se hizo con una modalidad simple en redes sociales: una reacción para Sánchez y otra para Molinuevo. Pero aun con todas las limitaciones de este tipo de mediciones, el dato central es otro: la diferencia fue tan amplia que dejó expuesto el verdadero problema del actual intendente. No aparece competitivo ni siquiera en su propia ciudad frente al hombre que lo construyó políticamente.

Ahí está el corazón del asunto. Molinuevo no llegó solo al poder. Llegó de la mano de Sánchez. Primero al Concejo Deliberante y después a la intendencia. Su carrera política nació bajo el paraguas del ex intendente. Pero una vez sentado en el poder, eligió otro camino: romper con su mentor, despegarse del radicalismo tradicional y empezar a orbitrar alrededor de La Libertad Avanza.

Ese movimiento hoy parece estar pasándole factura.

Porque lo que muestra esta encuesta no es solamente que Sánchez sigue midiendo bien. Lo que muestra es algo más delicado para el intendente: Molinuevo todavía no logró construir una identidad propia que le permita sobrevivir políticamente sin Sánchez.

Ese es el dato duro.

En Concepción, el ex intendente sigue reteniendo lo más importante: recuerdo de gestión, centralidad política y liderazgo electoral. Todavía hay una porción muy importante del electorado que lo sigue asociando con una etapa de transformación urbana, obra pública y orden político.

Sánchez gobernó durante seis años y dejó una marca concreta en la ciudad. Ese capital sigue vivo. Y en una ciudad como Concepción, donde la política no se define en laboratorios sino en la calle, en los barrios y en la memoria de gestión, eso pesa mucho más que cualquier armado coyuntural.

Molinuevo, en cambio, quedó atrapado en una zona gris. No terminó de consolidarse como heredero, pero tampoco logró afirmarse como reemplazo. Y en política, esa ambigüedad se paga.

Su acercamiento al mileísmo tampoco parece haberle rendido lo que esperaba. En teoría, una parte del voto libertario podía convertirse en una base alternativa para sostener su proyecto. Pero si ese era el plan, esta encuesta le devolvió una mala noticia: ni siquiera con ese corrimiento logró equilibrar la balanza.

Eso también abre otra lectura incómoda. Si Molinuevo apostó a despegarse de Sánchez para construir una nueva mayoría, por ahora los números no lo acompañan. Y peor todavía: corre el riesgo de quedarse sin el voto radical duro y sin capturar de verdad el voto libertario.

Quedar en el medio puede ser letal.

La encuesta también expone que el liderazgo político real en Concepción sigue estando del lado de Sánchez. Aunque hoy esté en Diputados, aunque haya tenido desgaste provincial, aunque 2027 todavía quede lejos, el ex intendente conserva algo que en política vale más que cualquier cargo: capacidad de ordenar la discusión local con solo aparecer en escena.

Y eso es exactamente lo que pasó.

Hasta hace poco, la discusión era si Sánchez quería volver. Ahora la discusión empezó a ser otra: si Molinuevo tiene con qué frenarlo.

Hoy, los números dicen que no.

Por supuesto, se trata de una encuesta digital, no de un estudio técnico con segmentación y trabajo de campo. Pero en política local nadie mira solo la ficha metodológica. Lo que se mira es el impacto. Y el impacto fue clarísimo: Sánchez aparece fuerte y Molinuevo aparece débil.

Esa es la foto.

También hay un dato político de fondo que no conviene subestimar. En Concepción, una parte importante del electorado parece haber leído el distanciamiento entre ambos como algo más que una diferencia táctica. Lo interpreta como una ruptura política y personal. Y cuando eso ocurre en una ciudad donde los liderazgos tienen rostro, apellido e historia compartida, el costo suele ser alto.

Molinuevo hoy no solo administra una ciudad. También administra una ruptura. Y hasta acá, no está logrando convertir esa ruptura en un proyecto propio con potencia electoral.

Sánchez, en cambio, aparece parado exactamente donde quería: como referencia, como opción y como amenaza real para el poder local.

Falta mucho para 2027, pero el primer mensaje ya salió. Y fue contundente.

En Concepción, hoy el que manda políticamente sigue siendo Roberto Sánchez. Y si Molinuevo no cambia rápido el clima, puede llegar a la próxima pelea ya perdiendo por goleada.

https://www.contextotucuman.com/nota/378274/concepcion-fuerte-respaldo-al-regreso-a-la-intendencia-de-sanchez-que-supera-por-70-puntos-a-molinuevo.html